¿Cansado de los geles? Alterna dulce y salado en ultra-trail
Por Carlos — traducido de un artículo de Clara Atem Publicado el 04/03/2026 a las 07h04 — modificado el 03/03/2026 a las 07h04 Tiempo de lectura : 6 minutes
Crédito de la imagen: AI Generated
¿Te suena esta escena? Kilómetro 60 de un ultra. Las piernas todavía responden, la mente está enfocada, pero tu estómago empieza a rebelarse. La sola idea de abrir otro gel de frutos rojos te provoca una náusea instantánea. Lo miras con desprecio, lo guardas de nuevo en el bolsillo y piensas: “daría lo que fuera por un trozo de queso ahora mismo”. Si has vivido esto, bienvenido al club. No estás solo. Yo mismo he estado ahí, en medio de los Picos de Europa, con los bolsillos llenos de geles que no podía ni ver.
Soy Carlos Sánchez, y durante años como atleta de resistencia, he aprendido una lección fundamental: la nutrición en un ultra no es solo una cuestión de carbohidratos por hora. Es una batalla mental y sensorial. Cuando el dulce te satura, tu motor se apaga no por falta de combustible, sino por la incapacidad de seguir repostando. Por eso, hoy quiero compartir contigo mi estrategia, la que me ha salvado en innumerables carreras y la que enseño a los deportistas que entreno: el arte de alternar dulce y salado. Prepárate, porque vamos a transformar tu alimentación en carrera en una fuente de placer y energía. ¡Ponte en movimiento, que empezamos!
El muro del sabor: ¿Por qué nos cansamos del dulce?
Antes de darte mis trucos y recetas, es crucial que entiendas por qué tu cuerpo acaba rechazando el azúcar. No es un capricho. Es un mecanismo de defensa conocido como “fatiga del paladar”. Imagina comer tu postre favorito todos los días, a todas horas. Acabarías odiándolo, ¿verdad? Pues en un ultra, sometemos a nuestro sistema a una sobredosis de dulce durante horas y horas.
La ciencia detrás del asco al gel
Fisiológicamente, nuestro cuerpo está diseñado para buscar variedad. Un sabor constante y monótono, especialmente uno tan intenso como el dulce de los geles, puede sobrecargar nuestros receptores gustativos. El cerebro interpreta esta señal como una advertencia: “¡Basta de esto!”. Psicológicamente, la monotonía se convierte en un suplicio. La comida deja de ser un refuerzo positivo y se transforma en una obligación desagradable, lo que aumenta el estrés mental y la percepción de esfuerzo.
Además, muchos geles y barritas tienen texturas pegajosas y sabores artificiales que, con el paso de las horas y la deshidratación, se vuelven cada vez más difíciles de tragar. El resultado es inevitable: dejas de comer. Y cuando dejas de comer, la temida “pájara” está a la vuelta de la esquina. Dejar de ingerir carbohidratos es el camino directo al abandono. Por eso, la solución no es forzarse, sino tener un plan B... o mejor dicho, un plan S: el plan salado.
Mi arsenal salado: Alternativas reales que funcionan en carrera
Aquí viene la parte divertida. A lo largo de los años, he experimentado con casi todo lo que te puedas imaginar. Algunas cosas fueron un desastre (¡no intentes llevar chorizo en pleno agosto!), pero otras se convirtieron en mis salvavidas. Te presento mis opciones favoritas, probadas en combate y organizadas para que puedas elegir las que mejor se adapten a ti. Lo importante es disfrutar del proceso de descubrir qué te funciona. 😉
Alimentos sólidos que puedes preparar en casa
Cocinar tu propia comida de carrera te da un control total sobre los ingredientes y el sabor. Además, ¡es mucho más barato! Aquí tienes algunas ideas sencillas y efectivas:
- Mini sándwiches de jamón o pavo: Usa pan de molde sin corteza, aplástalo bien con un rodillo para que quede compacto y no ocupe mucho. Un poco de jamón cocido o pavo y listo. Son fáciles de comer y la combinación de carbohidratos y proteínas saladas sienta de maravilla.
- Bolas de arroz (Onigiri style): Cuece arroz de sushi (es más pegajoso), y una vez tibio, forma pequeñas bolas compactas con las manos húmedas. Puedes añadirles un toque de salsa de soja, sal o incluso rellenarlas con un trocito de aguacate o atún. Envuélvelas en film transparente. ¡Pura energía!
- Patata cocida con sal: El combustible de los pioneros del trail. Simplemente cuece patatas pequeñas, pélalas, córtalas por la mitad y échales una buena pizca de sal. Las guardas en una bolsa con cierre zip y tienes un bocado suave, rico en potasio y carbohidratos de fácil digestión.
- Tortilla de patatas en dados: ¿Hay algo más español y reconfortante? Prepara una tortilla francesa o de patatas (no muy gruesa), déjala enfriar y córtala en pequeños dados. Es una fuente increíble de energía que combina carbohidratos, proteínas y grasas saludables.
Opciones comerciales listas para llevar
A veces no tenemos tiempo (o ganas) de cocinar. Por suerte, el mercado ofrece cada vez más alternativas interesantes para los que buscamos algo más que dulce:
- Barritas saladas: Busca barritas a base de frutos secos, semillas y un toque de sal. Marcas especializadas en trail ya ofrecen sabores como pizza, cacahuete salado o incluso caldo de pollo. ¡Lee bien la etiqueta para evitar sorpresas!
- Purés de verduras para bebés: Sí, has leído bien. Son mi arma secreta 🤫. Vienen en envases prácticos, son fáciles de digerir, aportan carbohidratos y sales minerales, y su sabor suave a calabaza o patata es un alivio increíble tras horas de dulce.
- Crackers o pretzels: Ligeros, crujientes y llenos de sal. Son perfectos para romper la monotonía de las texturas blandas. Mételos en una bolsa para que no se hagan migas en la mochila.
- Frutos secos salados: Almendras, anacardos, pistachos... Son una fuente de energía densa y ayudan a reponer el sodio perdido con el sudor. Cómelos en pequeñas cantidades para no sobrecargar el sistema digestivo.
En los avituallamientos: ¡El paraíso salado!
Los avituallamientos son tu oasis. No pases por ellos como una exhalación cogiendo solo un vaso de agua. Dedica un minuto a explorar las opciones saladas. Es un reseteo mental y físico.
- Caldo o sopa: En carreras frías o nocturnas, un vaso de caldo caliente es vida. Te hidrata, te aporta sodio y te reconforta el alma.
- Queso y embutido: Un trocito de queso curado o un poco de jamón serrano te darán un chute de sabor y energía duradera.
- Aceitunas: Ricas en sodio y grasas saludables. Un par de aceitunas pueden cambiarte el humor y las sensaciones.
- Patatas fritas de bolsa: Sí, no es lo más sano del mundo, pero en el kilómetro 80, la sal y el crujiente de unas pocas patatas fritas pueden ser exactamente lo que tu cuerpo te pide a gritos.
Creando tu plan de nutrición: La estrategia de alternancia perfecta
Tener opciones es genial, pero la clave del éxito es integrarlas en una estrategia coherente. No se trata de comer al azar, sino de planificar y escuchar a tu cuerpo. Una aventura más allá de los límites también se planifica.
La regla del 3:1 (o la tuya propia)
Una buena estrategia para empezar es la del 3:1. Consiste en hacer tres ingestas dulces (un gel, una gominola, una barrita dulce) por cada ingesta salada. Por ejemplo, si comes cada 45 minutos:
- Minuto 45: Gel
- Minuto 90 (1h 30min): Barrita de frutas
- Minuto 135 (2h 15min): Gominolas
- Minuto 180 (3h): Mini sándwich de pavo (ingesta salada)
Este es solo un punto de partida. Quizás a ti te funcione mejor un 2:1 o un 4:1. Lo importante es que lo pruebes en tus entrenamientos largos para encontrar tu ritmo ideal.
Escucha a tu cuerpo, no solo al reloj
El plan es tu guía, no tu dictador. Aprende a interpretar las señales de tu cuerpo. ¿Sientes una fatiga repentina y una ligera náusea? Quizás sea el momento de adelantar tu turno de comida salada. ¿Tienes la boca pastosa y seca? Probablemente necesites hidratarte y reponer electrolitos. Con el tiempo, desarrollarás una intuición que te dirá exactamente qué necesitas en cada momento.
La importancia del entrenamiento nutricional
No me cansaré de repetirlo: NUNCA pruebes nada nuevo el día de la carrera. Tus entrenamientos largos son el campo de pruebas perfecto para tu estrategia de nutrición. Experimenta con diferentes alimentos salados, comprueba cómo te sientan, si son fáciles de transportar y de comer en movimiento. Entrena tu estómago igual que entrenas tus piernas. Un sistema digestivo adaptado es tan importante como un cuádriceps fuerte.
Hidratación y electrolitos: El complemento indispensable
Aunque los alimentos salados ayudan a reponer sodio, no sustituyen una buena estrategia de hidratación. Debes seguir bebiendo agua y, sobre todo, una bebida con electrolitos para reponer todo lo que pierdes con el sudor. De hecho, una correcta ingesta de sales ayuda a tu cuerpo a retener mejor los líquidos que ingieres. Es un círculo virtuoso. Para profundizar en este tema y muchos otros, te recomiendo leer este artículo completo sobre Ultra Trail: Las mejores estrategias nutricionales para optimizar tu rendimiento y evitar problemas estomacales, donde abordo el plan de nutrición de forma integral.
Errores comunes que debes evitar
Para terminar, quiero darte una lista rápida de los errores más frecuentes que veo en corredores, tanto novatos como experimentados. Evítalos y tendrás mucho ganado.
- Esperar a tener hambre o sed: Cuando aparecen estas sensaciones, ya es tarde. Come y bebe en intervalos regulares desde el principio de la carrera.
- Abusar de grasas y fibra: Un poco de queso o frutos secos está bien, pero un exceso de grasa o fibra puede ralentizar la digestión y causar problemas estomacales.
- No llevar un “botiquín de emergencia”: Lleva siempre un gel o un alimento de rápida asimilación por si tienes un bajón de energía inesperado, aunque tu plan sea principalmente sólido.
- Olvidar la logística: ¿Cómo vas a llevar las patatas o los sándwiches? Usa bolsas con cierre hermético, film transparente o pequeños tuppers. Piensa en la facilidad para acceder a ellos sin tener que parar y desmontar toda la mochila.
Conclusión: Recupera el placer de comer en carrera
La nutrición en un ultra-trail es uno de los pilares del rendimiento, pero también debería ser una parte disfrutable de la experiencia. Dejar de ver la comida como una simple obligación y empezar a verla como un aliado que te reconforta y te da energía cambiará por completo tu forma de afrontar las largas distancias.
Así que te animo a que abras tu mente y tu mochila a nuevas posibilidades. Experimenta, prueba, cocina y descubre tu combinación ganadora de dulce y salado. Verás cómo, al cuidar tu estómago y tu paladar, tu rendimiento y, sobre todo, tu disfrute, se disparan. Porque al final, de eso se trata, ¿no? De que cada ultra sea una aventura memorable, no una tortura de geles. ¡Ahora te toca a ti ponerte en movimiento y encontrar tu combustible perfecto!
Preguntas frecuentes sobre la nutrición en ultra-trail
¿Cuántos gramos de carbohidratos debo consumir por hora?
La recomendación general para ultras se sitúa entre 60 y 90 gramos de carbohidratos por hora. Sin embargo, esta cifra es muy personal y depende de la intensidad de la carrera, tu peso y, lo más importante, la tolerancia de tu sistema digestivo. Empieza probando con 50-60g en tus entrenamientos y aumenta gradualmente para ver cómo responde tu cuerpo.
¿Puedo depender solo de comida salada y sólida en un ultra?
Aunque es tentador, depender exclusivamente de comida salada o sólida no suele ser la estrategia más eficiente. Los carbohidratos de los geles y bebidas se absorben más rápidamente, lo que es vital en momentos de alta intensidad o cuando necesitas un chute de energía inmediato. La clave está en el equilibrio: usa los sólidos salados para la energía de base y romper la monotonía, y reserva los geles para los momentos críticos.
¿Cómo evito los problemas digestivos con la comida sólida?
Para minimizar el riesgo de problemas estomacales, come en porciones pequeñas y mastica muy bien cada bocado. Elige alimentos bajos en fibra y grasa, como la patata cocida o el pan blanco. Y lo más importante: prueba todo exhaustivamente en tus entrenamientos largos y a ritmos de carrera para acostumbrar a tu estómago a digerir mientras corres.
¿Qué hago si un avituallamiento no tiene las opciones saladas que necesito?
La regla de oro en un ultra es la autosuficiencia. Los avituallamientos son una ayuda fantástica, pero nunca debes depender al 100% de ellos. Considera lo que ofrecen como un extra. Lleva siempre contigo la base de tu alimentación, tanto dulce como salada, para asegurarte de que tienes el combustible que has entrenado y que sabes que te funciona, sin importar lo que encuentres en la mesa.